Carissa Moore: De Waikiki a Cambiar la Historia del Surf Femenino
- Ayelet Fuentes Guerra

- hace 1 día
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Antes de ser cinco veces campeona mundial y medallista olímpica, ya destacaba desde muy joven y había ganado 11 títulos amateurs.

Nacida el 27 de agosto de 1992 en Honolulu, Hawaii, la surfista creció en un entorno que marcaría su vida desde muy pequeña. Rodeada por la cultura del surf, fue su padre, Chris Moore, quien la llevó por primera vez al agua a surfear cuando tenía solo cinco años en Waikiki.

Durante su infancia, Moore pasó gran parte de su tiempo entre la escuela y el océano; mientras estudiaba en Punahou School en Honolulu, ella aprovechaba su tiempo libre para desarrollar sus habilidades en el mar y comenzar a leer las olas.
El inicio de una promesa
A los 12 años decidió transformar el surf en una pasión, acumulando durante su adolescencia un total de 11 títulos amateur de la Asociación Nacional de Surf Escolar (NSSA). En ese proceso, se enfrentó a surfistas mayores, tanto mujeres como hombres, para formar su carácter competitivo que marcaría su carrera.

En el agua siempre destacó por un estilo fluido y potente, algo poco común para su edad y que en 2008, con apenas 16 años, daría frutos y dejaría su huella en la historia al ganar el Reef Hawaiian Pro, convirtiéndose en la campeona más joven en un evento del prestigioso Triple Crown hawaiano.

Esta competencia marcaría el inicio de su ascenso a la élite del surf mundial y dos años más tarde debutaría profesionalmente. Su primera temporada en el Tour del 2010 fue impactante: ganó dos eventos, terminó tercera en el ranking mundial y fue nombrada Rookie del Año.

Sin embargo, para Carissa ese fue el calentamiento; un año después, con 18 años, se convirtió en la campeona mundial más joven de la historia, superando a figuras consolidadas del surf femenino.

Desde entonces, a lo largo de su carrera ha sumado un total de cinco títulos mundiales y, en 2021, marcó un nuevo hito al ganar la medalla de oro en el debut olímpico del surf en los Juegos Olímpicos Tokyo 2020.

Gracias a su estilo, caracterizado por una mezcla de potencia y técnica, ha demostrado su nivel en escenarios exigentes e icónicos alrededor del mundo como Teahupo'o, Jeffreys Bay y Hossegor, donde combina tubos profundos, maniobras críticas y una lectura precisa de las olas.

Parte de su carrera también fue retratada en el documental RISS, dirigido por Peter Hamblin, que sigue a la surfista durante la temporada 2019 y muestra el lado más personal de la campeona, incluyendo los desafíos mentales y emocionales que enfrentó en su camino a la cima.
Redefinió el surf femenino
A lo largo de más de una década en la élite, Moore elevó el nivel competitivo dentro del agua del surf femenino, demostrando que podía ser tan progresivo y exigente como el masculino. Contribuyendo a una mayor visibilidad y reconocimiento de las mujeres dentro del deporte.

Su impacto, sin embargo, fue más allá de la competencia; en 2018 creó la Moore Aloha Foundation, una organización enfocada en empoderar a niñas y jóvenes a través del surf, la mentoría y la comunidad, consolidando así un legado que trasciende los resultados deportivos.
Su historia no solo se construye dentro del agua
Más allá de la competencia, en 2017 se casó con el amor de su vida, Luke Untermann, a quien conoció durante su etapa escolar. La pareja ha construido una vida juntos marcada por la tranquilidad del océano, compartiendo sus días entre el surf, la naturaleza y sus perritos.

En esta misma línea, Moore decidió tomar una pausa en 2024 para enfocarse en su vida personal. Poco después, junto a su esposo, dio la bienvenida a su primera hija, iniciando una nueva etapa fuera del circuito competitivo. Sin embargo, fiel a su espíritu competitivo, este 2026 regresó al agua, viajando con su bebé a distintas competencias.

Hoy, Carissa Moore sigue viviendo en Hawaii, donde comenzó todo. Desde Waikiki Beach hasta los escenarios más exigentes del mundo, la pentacampeona de la WSL no solo conquistó títulos, sino que también demostró que el talento, la disciplina y la pasión pueden cambiar la historia del surf femenino.






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