Chicama: la Izquierda Más Larga del Mundo
- Ayelet Fuentes Guerra

- hace 1 día
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Mientras destinos como Pipeline y Nazaré destacan por sus olas poderosas y gigantes, Chicama ubicada en el norte de Perú frente a Puerto Malabrigo, se ha convertido en un icono del surf por sus izquierdas capaces de recorrer kilómetros de distancia.
La historia de Chicama se hizo conocida internacionalmente en 1965, cuando el surfista hawaiano Chuck Shipman observó desde la ventana de un avión una serie perfecta de líneas entrando a la costa de Lima. Años más tarde, surfistas peruanos como Carlos Barreda, Oscar Malpartida y Felipe Pomar llegaron hasta la zona para confirmar lo que parecía imposible: una ola capaz de durar varios minutos sin caerse.

Está se divide en distintas secciones como Malpaso, Keys, El Point y El Hombre; cada una con características diferentes, pero conectadas por las paredes largas y perfectas, ideales para maniobras fluidas y largas líneas sobre la tabla. Desde entonces, el spot se transformó en uno de los destinos más soñados por surfistas de todo el mundo y ayudó a posicionar al país dentro del mapa internacional del deporte cómo uno de los pioneros en Sudamérica.

Con los años la ola ha recibido competencias y visitas de surfistas que viajan desde el extranjero atraídos por la posibilidad de correr durante más de dos minutos en una sola ola que parece no terminar nunca. Algunos la describen como una ola física y mentalmente agotadora; otros, como el sueño máximo de cualquier surfer.
Donde figuras históricas como Felipe Pomar, Campeón Mundial de Surf en 1965, fueron parte del crecimiento del surf peruano y ayudaron a consolidar la fama de Chicama a nivel internacional. Décadas más tarde, en 2012, el también peruano Cristóbal de Col conseguiría un récord Guinness tras realizar una extensa secuencia de maniobras sobre una sola ola en este spot.

El impacto de Chicama dentro de la cultura del surf ha sido tan grande que, en 2016, Perú convirtió esta rompiente en una de las primeras protegidas legalmente en el mundo mediante la denominada “Ley de Rompientes”. La normativa impide construcciones que puedan alterar su formación natural y marcó un nuevo precedente internacional en la conservación de ecosistemas ligados al surf.

Hoy Chicama es símbolo de la conexión entre naturaleza, deporte y cultura en Perú. Su interminable izquierda no solo cambió la historia del surf sudamericano, sino que también convirtió a esta pequeña localidad del norte peruano en una referencia obligada para el surf mundial.





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